ḤABŪS B. MĀKSAN B. ZŪRŪ

(Túnez) Rey de la Taifa de Granada entre 1019- 1038. 

En 411/1019-1020, según Ibn al-Jaḍīb, Zāwī b. Zīrī, fundador de la taifa de Granada, abandonó al-Andalus para regresar a Ifrīqiya, su tierra. Su sobrino, Ḥabūs b. Māksan, se hizo cargo de taifa, desplazando a los propios hijos de Zāwī ayudado por Abū ‘Abd Allāh b. Abī Zamanīn. En cuanto Zāwī decidió volver a su tierra,  Ḥabūs fue convocado por los delegados de aquél por ser considerado el más adecuado para gobernar la taifa y, atendiendo rápidamente a la llamada, los ṢinhāŶa lo acogieron “con muestras de obediencia y de sumisión a su autoridad”.

Ḥabūs había llegado a al-Andalus con su tío, el mencionado Zāwī, jefe del clan de  Zīríes, que emigraron a principios del siglo XI tras las diferencias habidas con Bādīs b. al-Manṣūr b. Según subraya el emir Abd Allāh, entre los jefes beréberes que pasaron al territorio andalusí en tiempos de al-Mu’affar, hijo y sucesor de Almanzor, destacaban Zāwī b. Zīrī y su sobrino Ḥabūs b. Māksan.

Informa Ibn Hamad en la obra de M.ª J. Viguera, que “instalados los Zīríes en Ilbīra y extendiéndose hasta Jaén, acordaron crear dos áreas, separadas aunque conectadas, y Zāwī quedó al frente de la de Ilbīra, mientras su sobrino Ḥabūs b. Māksan regía el resto”. Según informa el emir ‘Abd Allāh, Zāwī decidió instalarse en una sede propia y se trasladó al cercano lugar de Granada, mientras Ilbīra quedaba arruinada y los habitantes del antiguo lugar empezaron a construir sus hogares en el nuevo emplazamiento.

Con el traslado de la capital comenzó la edificación.. El núcleo urbano se inició en la colina junto a la orilla derecha del río Darro. Los emires se instalaron en la alcazaba vieja y tanto este emir como sus sucesores mantuvieron como objetivo principal la edificación de la capital, en palabras de al-Idrīsī (s. XII) fueron “consolidadas sus murallas y construida su alcazaba por Ḥabūs al-ṢinhāŶī, a quien sucedió su hijo Bādīs b. Ḥabūs, en cuyo tiempo fue completada la edificación de Granada y su poblamiento, que aún continúa” 

Ḥabūs se mantuvo al frente de la taifa granadina desde la partida de Zāwī, hasta su muerte, en 1038, siendo sucedido por su hijo Bādīs y posteriormente por su bisnieto cAbd Allāh.

“Ḥabūs b. Māksan encontró despejado su camino y procedió de la mejor manera y de la forma más equitativa. 

Delegó en los cadíes de sus tierras la misión de dictar sus sentencias, y él apenas intervenía en nada,. La gente le amaba, ya que en su tiempo estaban seguros los caminos, eran raros los desórdenes y desapareció la injusticia”.

Había sido un gobernante de gran habilidad dividió el territorio en circunscripciones militares animó a sus caídes a reclutar soldados. De esta forma, todos los contríbulos de Ḥabūs eran señores del territorio que les había sido asignado y con ellos consiguió un consejo de aliados, que sentían la satisfacción de ser dirigentes militares, gobernadores de su propio territorio y participantes en los asuntos de la taifa. 

En lo que se refiere a su política exterior, mantuvo buenas relaciones con el eslavo Zuhayr de Almería y reconoció, como su antecesor, a los califas ḥammūdíes, procurando reforzar el grupo de aquellas taifas beréberes.

La sucesión de Ḥabūs por su hijo Bādīs, decidida por aquél en vida, fue aceptada por su otro hijo Buluggīn b. Ḥabūs pero discutida por un sobrino, Ŷaddayr b. Ḥubaša, que mantenía la esperanza de convertirse en su legítimo sucesor puesto que había ejercido como colaborador de Ḥabūs y dado que, según ‘Abd Allāh, resolvía con inteligencia y pericia todo asunto de responsabilidad que se le encomendaba. Pero la evolución dinástica estatal se consolidaba y el asunto se resolvió a favor de la transmisión patrilineal que, a pesar de no ser habitual en grupos clánicos, se instauró y consolidó entre los Zīríes granadinos.

Ḥabūs b. Māksan murió sin haber acuñado moneda en su nombre.

Texto extraído de la Real Academia de Historia. 

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