Si nos aventuramos a bajar por las escaleras que custodia Aixa, el recorrido nos conduce a una mazmorra cargada de silencio y misterio. Es aquí donde nace una de las leyendas más evocadoras del castillo: la de la Cueva de la Reina.
Cuenta la tradición oral que, bajo la fortaleza, existía una gruta natural que hoy permanece sumergida bajo las aguas del pantano. Esta cueva, conocida como La Cueva de la Reina, supuestamente comunicaba el arroyo de Priego con La Villa y habría sido utilizada por una reina mora para descender desde el castillo hasta el arroyo y lavarse en sus aguas, lejos de miradas indiscretas.
Más allá de esta imagen íntima y casi poética, la leyenda adquiere un tono épico al relatar cómo los cristianos lograron recuperar la fortaleza utilizando este paso secreto. Según el relato conservado en textos antiguos, una mujer mora fue sorprendida mientras descendía por la mina con su cántaro para recoger agua. Los caballeros Moleros la habrían apresado, prometiéndole la vida a cambio de facilitarles el acceso al castillo.
“…por una mina que bajaba del castillo hasta el centro de un arroyo… habiendo bajado una mora con su cántara a coger agua… la dejarían viva si les pusiese en el castillo…”
La historia continúa describiendo cómo, una vez dentro, se eliminó a la guardia de vigilancia, se obtuvieron las llaves y se abrió un postigo que daba acceso a la mina. Por él entró el capitán Molero con su gente, izando el Estandarte Real y permitiendo la entrada de más tropas por distintas puertas del recinto, culminando así la reconquista de la fortaleza.
Aunque no existen pruebas arqueológicas definitivas que confirmen la existencia completa de esta galería, algunas fotografías muestran un hueco en la muralla que podría haber facilitado el descenso hacia la ladera y el arroyo, alimentando la idea de un posible paso oculto. Como ocurre con muchas leyendas medievales, la frontera entre historia y mito se difumina, dejando espacio a la imaginación.

Hoy, al recorrer la mazmorra y sus escaleras, resulta inevitable preguntarse cuántos secretos permanecen aún ocultos bajo nuestros pies. La Cueva de la Reina sigue viva en la memoria del castillo, recordándonos que sus muros no solo guardan piedra y cal, sino también relatos de astucia, resistencia y misterio.
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